¿Sediba o afarensis?

Es improbable que Australopithecus sediba, especie conocida por unos fósiles de homínido de hace dos millones de años descubiertos en Sudáfrica en el mismo yacimiento, sea un ancestro del género Homo, como se había estado conjeturando basándose en las semejanzas anatómicas.

Esa es la conclusión de un nuevo análisis de la literatura científica sobre los homínidos; los autores son Andrew Du y Zeresenay Alemseged, paleontólogos de la Universidad de Chicago, y se ha publicado en Science Advances. Una consecuencia inmediata del resultado es que el ancestro más probable de Homo siga siendo la especie Australopithecus afarensis, cuyo espécimen más conocido es la famosa Lucy. Lo que está en cuestión es, particularmente, la divergencia del género Homo respecto al Australopithecus.

Los restos más antiguos conocidos hasta ahora de Homo se encontraron en 2013, en el yacimiento de Ledi-Geraru, en Etiopía: una mandíbula a la que se le ha dado una edad de 2.800.000 años, unos 800.000 más antigua, pues, que A. sediba.

Quienes defienden que Homo desciende de A. sediba pueden intentar resolver la paradoja cronológica alegando que es posible que haya habido mezcolanzas estratigráficas, errores taxonómicos o dataciones equivocadas. Pero si se obvian esas suposiciones, la teoría solo se puede sostener si se supone que los antepasados convivieron con los descendientes un largo período de tiempo antes de extinguirse.

El nuevo análisis de Du y Alemseged, basado en modelos probabilísticos, socava este intento de que cuadren las cuentas.

«Es sin duda posible que el fósil de un antepasado sea posterior en el tiempo, y por mucho, a uno de sus descendientes», explica Du. «Pero consideramos que había que dar un paso adelante con un análisis cuantitativo que calculase la probabilidad de que eso suceda, y nuestros modelos indican que está muy cerca de ser cero».

El estudio se basa en una revisión sistemática de la literatura científica. Ha encontrado 28 casos de descendencia hipotética entre dos homínidos, y solo en uno el fósil del antepasado era posterior al descendiente (aquel y este corresponden a dos especies de Homo), pero la diferencia es solo de cien mil años, mucho menor que los 800.000 que separan A. sediba de los primeros Homo.

Según los dos paleontólogos, 800.000 años son un lapso demasiado grande para que verosímilmente hayan convivido en él los dos géneros a la vez. Por lo tanto, hay que desempolvar la hipótesis de que el antepasado más directo que se conoce de Homo sea Australopithecus afarensis.

Lucy vivió hace unos tres millones de años, por lo tanto en una época próxima a la de la mandíbula de Ledi-Geraru, y estos dos especímenes tienen algunas características similares.

«La cronología, la geografía y la morfología, estos tres parámetros, hacen pensar que afarensis es un candidato mejor que sediba para antepasado de Homo», dice Alemseged. «Se puede no estar de acuerdo sobre la morfología y las diversas características de un fósil, pero el nivel de fe que podemos tener en el análisis matemático y estadístico de los datos cronológicos fortalece mucho la argumentación que ofrecemos en el artículo».

Le Scienze

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Le Scienze.

Referencia: «Temporal evidence shows Australopithecus sediba is unlikely to be the ancestor of Homo», de Andrew Du y Zeresenay Alemseged, en Science Advances8 de mayo de 2019, vol. 5, núm. 5, eaav9038.

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